Salimos a andar en bicicleta y después de un rato, empezamos con las molestias ¿Te resulta familiar?
Hablemos de algunas cosas que nos aportarán comodidad en nuestras salidas en bici.
Doblar los codos
Una de las primeras cosas que debemos evitar, es ir en bicicleta con los brazos demasiado rígidos. Esto lo único que va a hacer es que todas las vibraciones e imperfecciones de la carretera pasen a través de nuestro cuerpo y comiencen las molestias, ya sean en los brazos, los hombros o la espalda. En lugar de eso, lo que debemos hacer es doblar un poco los codos, ya que de esta manera podremos amortiguar mucho mejor esas imperfecciones en el asfalto o terreno.
Intercambiar posición de agarre del manillar
En las salidas largas, puesto que tenemos un manillar de carretera, podemos ir intercambiando entre varias posiciones de agarre, ya sea agarrando las manetas, la cruceta o la parte de abajo del manillar. Así evitaremos cargar siempre los mismos grupos musculares.
El sillín
El asiento de nuestra bicicleta está diseñado para que nuestros huesos e isquiones sean los encargados de soportar el peso cuando vamos en bicicleta, por lo que el asiento tiene que ser ideal para nuestra fisionomía. Si es muy ancho o muy estrecho para nosotros, los huesos isquiones no van a apoyar bien, por lo cual no iremos cómodos.
Muchas veces la gente tiene el sillín con una posición demasiado atrasada y se van hacia la punta del sillín, una parte fina y estrecha que no está hecha para poder soportar el peso de nuestro cuerpo.
Además de eso, tenemos la altura del sillín. Cuando es demasiado alta, lo que sucede es que vamos a intentar llegar a los pedales y va a crear una rotación en la cadera que no es nada cómoda cuando vamos en bicicleta.
La inclinación del sillín es crucial en la comodidad, y si tenemos una bici nueva o hemos cambiado el sillín, es recomendable dedicarle tiempo a dejarlo perfecto. El sillín puede tener distintas inclinaciones dependiendo el tipo de sillín (no es lo mismo uno plano que uno curvo o semicurvo). Hay que tener cuidado porque si ponemos el sillín demasiado inclinado hacia abajo (la punta inclinada hacia abajo), lo que va a pasar es que todo el peso va a recaer en nuestras manos y brazos y estaremos ejerciendo mucha presión sobre el manillar (además de que nos iremos resbalando poco a poco hacia la punta del sillín). Si tenemos el sillín con la punta inclinada hacia arriba, la punta se nos va a clavar en nuestras partes blandas, y además seguramente nos traiga algunos dolores en la parte baja de la espalda.
Posición de las manetas
La posición de las manetas es muy importante, ya que es de donde más tiempo estamos agarrados. Por eso, tener por ejemplo una línea recta de las manetas con el manillar es fundamental, porque nos da un buen agarre, nos sentimos cómodos y nos permite relajarnos para poder disfrutar de nuestra salida en bicicleta.
Si llevamos la maneta demasiado abajo, tendremos que estirar un poco las muñecas hacia abajo, lo que va a hacer que nuestro cuerpo se vaya más hacia adelante y puede que tengamos algunas molestias en los brazos o en algunas partes de la espalda.
Si las llevamos muy arriba, ejerceremos demasiada presión sobre la maneta y por la mano pasan demasiados nervios, por lo cual nos puede traer algunas molestias. Por otro lado, tenemos que tener en cuenta que llegaremos peor a agarrar los frenos, así que cuidado con esto.
Lo importante es encontrar una posición que sea cómodo para nosotros y que podamos sostener durante mucho tiempo sin tener ninguna molestia.
Altura del manillar
La altura del manillar va a depender de nuestra flexibilidad y también del tiempo que le dediquemos encima de la bicicleta. Muchas veces cometemos el error de mirar a los profesionales e intentar llevarlo siempre lo más bajo posible.
Recuerda: no imites al pro.

Esto es un error. Si no te agarras mucho de la parte baja del manillar o ni la usas, es probable que el manillar esté demasiado abajo. Al final hay que buscar un balance, no hay una medida que sea ideal para todo el mundo. Hay gente que tiene más flexibilidad, y lo puede utilizar más abajo. Llevar el manillar más alto no es lo más aerodinámico, pero sí que es lo más cómodo.
Calentamiento
Si damos tiempo a que nuestros músculos se calienten y estén preparados para el esfuerzo, vamos a ir en la bici mucho más cómodos y más relajados. Por el contrario, si decidimos salir a fuego desde el inicio, seguramente vamos a crear una tensión en los músculos (con los músculos en frío) que tendremos que acarrear durante toda la salida. Hay deportistas que sí lo pueden hacer, pero para la gran mayoría lo mejor es hacer un pequeño calentamiento antes de empezar a hacer nuestros sprints.
Conclusión
Como siempre, lo más importante es escuchar a nuestro cuerpo y ver cuáles son las necesidades que tenemos cada uno. Todos somos diferentes y en esto, no hay una regla escrita. Si tenemos una molestia o un dolor que persiste tras probar muchas cosas, lo mejor será acudir a un especialista o un biomecánico que pueda ayudarnos a resolverlo.